María Jota Hernández

No soy la cantante

Caminando hacia el invierno

Aztec Camera – “Walk out to winter”

Aztec Camera, banda escocesa de música independiente cuya carrera artística se desarrolló durante catorce años, comenzando en 1981 –cuando el cantante, Rody Frame apenas contaba con diecisiete años– y terminando en 1995.
En ese período de tiempo grabaron seis discos. El primero de ellos fue High land, hard rain, en cuyo disco aparece también”Walk out to winter”, para muchos la mejor canción de la banda.

 

 

Para mí resulta una canción muy especial. Me acerca aromas de una época, quizás lejana pero que guardo dentro de mí como si aún me encontrase allí. ¡Los magníficos años 80! ¡¡Y yo acababa de tener a mi primera hija!! Amaranta… Mi primer milagro. Y aún era yo tan niña… Veintiún años. Tanto aún por vivir…
Los 80 marcaron toda una época en nuestro país, en creatividad, en desparpajo, en alegría, en esperanzas. Detrás de nosotros quedaban, para siempre cerradas –o eso creíamos entonces– las puertas a un mundo oscuro y tenebroso; y ante nuestra juventud, guerrera y llena de alma, se abría un espacio en blanco, una página en la que nos apresuramos a dejar nuestras huellas, nuestro sello.
 
Música, creatividad a raudales y mucho gamberreo sobre los escenarios y delante de ellos; sellos discográficos, cine, dibujos, comics underground ; revistas (¿recordáis La luna o Madrid me mata?), fanzines (prensa genuina de La Movida con un contenido preponderantemente musical, pero no exclusivamente, que con medios artesanales reflejaron e impulsaron el verdadero espíritu de La Movida –hasta entonces conocida como “el rollo”– y que contribuyeron a la creación de una identidad común: Premamá, (Prensa Marginal Madrileña), La Cochu (Laboratorios Colectivos Chueca) con su oficina en la calle Augusto Figueroa, en la que yo participé y que agrupó a los primeros de la época, desde1976 a 1978 ; literatura,  programas televisivos (de éste seguro que os acordáis tod@s : la maravillosa Bola de cristal, o Popgrama y La edad de oro, de la recientemente fallecida Paloma Chamorro); graffitis (Muelle ¿a que sí?);  poetas, iconos (Andy Warhol), lugares de culto (el Rock-Ola, El Sol, el Penta, La Vía láctea…); fotografía (Ouka Lelele), pintura (Ceesepe o El Hortelano, entre muchos otros) y…
 
La movida madrileña
 
Imposible nombrarlos a tod@s. Y es que en estas líneas sólo pretendo dejar un breve homenaje a este gran movimiento contracultural que tuvimos la inmensa suerte de vivir y de la que formamos parte, surgido durante los primeros años de la Transición de la España Postfranquista –que se generalizaría más tarde a otras provincias, prolongándose hasta mediados de los años ochenta y que tuvo su primer refrendo multitudinario en 1981 con “El Concierto de Primavera” de la Escuela de Arquitectura–; tener un recuerdo para todos esos momentos, lugares y  personas –únicamente he nombrado a una centésima parte– que marcaron una época, un punto de inflexión y que llenaron de magia un país que comenzaba a despertar de una pesadilla de cuarenta años de duración.
 

Porque la vida nos regala estos guiños y estas coincidencias tan perfectas, mi hija Amaranta, nacida en febrero de 1981 –para más señas, “el día de San Blas, la cigüeña verás”–, estudió, años más tarde, en esa misma Escuela de Arquitectura. Y como la magia nunca tiene bastante, heredó el que yo llamo gen hippie y llevó a cabo el sueño que tuvimos su padre y yo cuando la engendramos. Hoy lleva adelante su proyecto familiar, junto a su pareja y a su precioso hijo –mi primer nieto– en una de las zonas más bellas de nuestra geografía, la Sierra de Gata –no demasiado lejos del lugar donde dio sus primeros pasos–, un proyecto de vida natural y autosuficiente, rodeada de luz –la misma que ella irradia–, construyendo para sí y para sus dos amores, una vivienda respetuosa con el medio ambiente, volcando su experiencia en anteriores edificaciones de viviendas de bioconstrucción. Rodeada de olivos de los que extraen aceite y donde están llevando a cabo sus sueños y enseñando a otros jóvenes que, como ellos, se han acercado a esta forma de vida.

 

Casa balas de paja

 

Para Amaranta, mujer valiente  y coherente con sus ideas, es este tema musical, Caminando hacia el invierno, de Aztec Camera. Y para todos vosotros, si deseáis acompañarnos en este pequeño viaje. Porque el invierno, caminando juntos, resulta mucho más cálido. Y porque, escuchando este tema, es aún más alegre.
 
(¡Eh! ¡¿ Nos tiramos bolas de nieve?! ¡Oye, eso no vale! ¡No me ha dado tiempo a agacharme! ¡¡Verás ahora!!¡Prepárate que va una bola y bien grande! ¡¡Toma!! ¡¡En t´o el careto!!)

Nieve
Cerrad los ojos y retornad a ese momento del pasado. Éramos tan jóvenes…
 
Disfrutad.
 

2 Comentarios

  1. Carlos Asorey Brey

    18 febrero, 2017 at 4:17 pm

    Gracias, Mj, me has hecho revivir aquellos tiempos tan alegres, creativos y esperanzados en que, escuchando esas músicas, publiqué mis primeros poemas, dirigí mis primeros cortometrajes e intentaba terminar mi primera novela, sin conseguirlo. Me rodeaba de afectos, viajaba en auto-stop y caminaba mucho. Bailar, nunca bailé.
    Y, ahora, toda la tarde escuchando a Aztec Camara, que tenía en el limbo del olvido. Y quizá a John Mayall, que toca hoy en España con setenta y muchos años. Y fue mi primer disco de blues blanco.
    Si me hubieran dicho, por entonces, que iba a poder verlos a todos, a mi capricho, en una pantalla en mi habitación, no lo hubiera creído.

    • Ver para creer, cariño. Vivimos en el interior de esta aventura llena de magia que es la vida. En el interior de este tren que a tantas nuevas y desconocidas estaciones nos ha llevado y nos ha de llevar. Y nunca, nunca deja de sorprendernos.

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