María Jota Hernández

No soy la cantante

Categoría: Puro cuento (página 1 de 2)

Relatos y cuentos

El fotógrafo

Llevo en la profesión veinticinco años. Veinticinco años es mucho tiempo y, a lo largo del camino, he tenido ocasión de presenciar, a través de mi cámara, multitud de situaciones, de acontecimientos que han provocado una y otra vez el giro de la historia de la humanidad en una u otra dirección.… Ver entrada completa

Océanos

 

El mar transforma mis anhelos en incertidumbres, mis certezas en sueños vagos, desdibujados entre las sombras de mi mente. Nada hay más incierto que los profundos misterios que desconocemos, y cual vasto océano profundo, antiguo, oscuro, mas lleno de vida silenciosa y tenaz, así el tiempo que está aún por venir se oculta en la inmensidad del misterio, en la bóveda del tiempo eterno, en futuros sin nombre cargados de momentos sin forma, cuyas simientes duermen pero respiran entre las líneas de nuestro tiempo presente.… Ver entrada completa

El maestro

Dedicado, con emocionado agradecimiento,
a las mujeres y hombres
que lucharon, sufrieron
y muchos de ellos incluso fueron ejecutados
por creer en el ser humano;
y no sólo soñaron sino que trabajaron
por el único mundo que puede ser habitable:
el igualitario, libre y fraternal.Ver entrada completa

Hoy escribo


 
Hoy escribo aunque los cielos se abran y dejen ver sus fauces tormentosas y viertan sobre mi cabeza diluvios de antiguos rencores y duelos. Hoy escribo porque mis oídos se llenan de músicas y bailes y mi corazón estalla de ritmos y dulzainas.… Ver entrada completa

Una curiosa coincidencia

 
 

–Algunas cosas se aprenden demasiado tarde.

 

Me lo había dicho al oído, aproximando su cabeza hacia mí con trabajoso esfuerzo. La voz de mi padre, por momentos más y más débil, surgía como delgado hilo luchando por encontrar un espacio libre entre cada estertor de su pecho.… Ver entrada completa

Al rayar el alba

 

Falta poco para el alba y las tinieblas de la noche comienzan a disolverse. Txori abre la ventana y exhala el humo de un cigarrillo. Lenta y pausadamente. Desde el interior de sus pulmones. Poco a poco las cumbres del macizo de Aizkorri van dejando de ser sólo siluetas y sus contornos, hendiduras, cada sombra, sus misterios nocturnos, van dibujando nuevas formas, aún tenues, aún de tonos homogéneamente azulados.Ver entrada completa

Algo para recordar

 

 

El quedó allí, de pie, en medio del aparcamiento del aeropuerto, diciendo adiós con la mano. Ella, mirándolo por el retrovisor mientras se alejaba en su coche, despacio, lentamente, reteniendo en su pupila aquella imagen que tan rápidamente iba disminuyendo en el encuadre del espejo; secuestrando en su cerebro los acontecimientos de aquella tarde, de aquel encuentro tantos meses esperado, tantas noches imaginado y que ahora, en un único instante, desaparecían tras una curva junto con su amada figura.… Ver entrada completa

La mujer uniformada de verde

 

 

 

La calle estaba a oscuras. Únicamente la tenue luz de una temblorosa bombilla, mecida por el viento húmedo de aquella noche lluviosa, iluminaba débilmente la silueta de una mujer que apresuradamente caminaba hacia el viejo edificio levantado al final de la calle.… Ver entrada completa

La casa

Me miré en el espejo. La luz entraba leve y brumosa bajo las lamas de la persiana a medio bajar del dormitorio. No encendí la luz. A esas horas de la mañana me gustaba moverme por el piso como en un sueño, dejando que la casa despertara poco a poco –al mismo tiempo que yo–, antes de subir las persianas y dejar que el exterior inundara con su luz el interior de la vivienda y el interior de mi conciencia, borrando de forma suave e imperceptible las últimas nebulosas del sueño.… Ver entrada completa

Érase una vez un niño…

                                                                                                                                                        Para Silván

y una niña. Se conocieron jugando en un paisaje virtual. No se habían visto nunca antes, pero un
día la niña vió al niño de lejos y le hizo señas. Él se acercó y ella le preguntó: “¿Quieres ser mi
amigo?” A lo que él respondió: “Puede…, pero ahora tengo que irme.
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