María Jota Hernández

No soy la cantante

Océanos

 

El mar transforma mis anhelos en incertidumbres, mis certezas en sueños vagos, desdibujados entre las sombras de mi mente. Nada hay más incierto que los profundos misterios que desconocemos, y cual vasto océano profundo, antiguo, oscuro, mas lleno de vida silenciosa y tenaz, así el tiempo que está aún por venir se oculta en la inmensidad del misterio, en la bóveda del tiempo eterno, en futuros sin nombre cargados de momentos sin forma, cuyas simientes duermen pero respiran entre las líneas de nuestro tiempo presente.
 
Nada nos parece más real y más sólido que el presente y nos aferramos a él como náufragos a una tabla de salvamento; pero tan sólo se trata de un instante, tan frágil e incoloro cual vaso de cristal que ora guarda en su interior el dorado elixir de la vida, ora se quiebra y derrama el líquido que, sin poderlo remediar, se dispersa y pierde entre los dedos que intentan apresarlo.
 
Nada es tan cierto como que todo es incierto. Nada tan eterno como los millones de instantes que nacen para morir al momento.
 
El mar batiéndose en eterna lucha contra el acantilado y que mis ojos contemplan asombrados, cuán distinto es de aquel otro que, dos años atrás, desde este mismo lugar, intentaba atrapar en mi memoria y, sin embargo, cuán parecido. Tan sólo una cosa hallo en común entre estos dos mares: su existencia, su ser; mientras que cada partícula que lo compone, naciendo y muriendo, transformándose a cada instante, nos habla desde la eternidad del todo; coloca un espejo ante nosotros, y su silencio se desliza en nuestro cerebro y nos tutea. El ser sólo es comprendido por el ser. Nuestros corazones hablan idéntico lenguaje, el mismo que todo lo existente.
 
Miles, millones, infinitos instantes se funden en uno solo, en sucesión constante. Pero únicamente son eso: instantes. Un instante sólo se precisa para crear la vida. Un instante sólo y comenzamos a respirar. Un instante sólo y dos miradas se cruzan. Un instante sólo y la palabra amor nos enamora. Un instante sólo y la palabra adiós nos rompe el alma. Un instante basta para matar. Un instante sólo, para morir. Un instante, en fin, para olvidar.
 
Y aún sabiéndolo, nosotros, náufragos en el inmenso océano del cosmos, continuamos aferrados a un presente que se nos escapa constantemente; creyendo que de este modo lo vivido quedará congelado, dibujado, paralizado, sin que un nuevo presente ocupe su lugar, transformándolo en pasado.
 
Lucho conmigo misma para que mi memoria no me traicione y no me permita olvidar, en ningún instante, que sólo lo que fluye permanece; que sólo que se deja llevar queda; que sólo lo que vive muere; que sólo lo que se transforma es.
 
Es el miedo del náufrago el que le hunde en el silencio de las profundidades. Es el miedo a lo que está aún por venir el que paraliza nuestras mentes y nos precipita al fondo de nuestros engaños.
 
La vida nos mantiene, nos mece, nos susurra, acaricia y mima, del mismo modo que el océano mantiene sus aguas, mece sus olas, susurra en la orilla, acaricia la arena y mima a las criaturas que entre sus aguas se deslizan. Sin agua, el océano no sería. Sin océano, el agua no existiría. Así, sin cada ser que respira, la vida no sería y sin la vida, ningún ser existiría.
 
©María José Hernández Hernández
 
 

7 Comentarios

  1. En tu título debajo de Mari Jota Hernandez, en vez de poner “no soy la cantante”, yo sencillamente pondría ESCRITORA Y POETA. Te animo a ponerlo.
    A ver si para tu próximo email ya te reconoces en lo que SI eres, una artista, en vez de en lo que NO eres todavía, una cantante.

    Un abrazo con mucho cariño
    Mari Cruz

    • ¡Eres un cielo, amiga mía! Gracias por tus palabras y tu fe en mí. Descuida, pues sí me siento escritora y poeta y es que es lo que soy –entre otras muchas cosas–. Cada cual hemos nacido con nuestras herramientas y dones para poder pulular por este mundo. La razón de este sobrenombre que ves en el blog es producto de una broma que ideamos un amigo y yo con el fin de distinguirme, en las redes sociales, en internet, de una cantante zaragozana que se llama igual que yo y que tiene copadas las entradas en los buscadores. Simplemente es por eso. 🙂 ¡Un besazo, amiga!

  2. Me encanta la la fluidez de tu escritura y me encanta como pones conciencia en el momento presente y en la vida en constante transformación.
    Tienes una preciosa conciencia que transmites con mucha sensibilidad y con mucha fuerza.

    Muchas gracias Mari Jota. Es un placer leerte.
    Un abrazo agradecido

    Mari Cruz

  3. Carlos Asorey Brey

    13 mayo, 2017 at 11:27 am

    Si yo fuera a resaltar, todo resaltaría.
    ¿Y tú me lo preguntas? Océano eres tú.
    Ah, no, que no me lo has preguntado…
    Bueno, pues yo por mi cuenta lo digo:
    Profundo como tu mirada.

  4. Jesús Pérez Polo

    12 mayo, 2017 at 2:26 pm

    Precioso, resalto

    Miles, millones, infinitos instantes se funden en uno solo, en sucesión constante. Pero únicamente son eso: instantes. Un instante sólo se precisa para crear la vida. Un instante sólo y comenzamos a respirar. Un instante sólo y dos miradas se cruzan. Un instante sólo y la palabra amor nos enamora. Un instante sólo y la palabra adiós nos rompe el alma. Un instante basta para matar. Un instante sólo, para morir. Un instante, en fin, para olvidar.

    Lucho conmigo misma para que mi memoria no me traicione y no me permita olvidar, en ningún instante, que sólo lo que fluye permanece; que sólo que se deja llevar queda; que sólo lo que vive muere; que sólo lo que se transforma es.

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