El Fotógrafo
"Escuché una ráfaga. Alguien disparaba desde el otro lado de la calle. Sentí que algo me golpeaba en la pierna, sin embargo, al principio no le di demasiada importancia, absorto como estaba disparando febrilmente mi cámara, intentando atrapar en mi objetivo la enorme tristeza en los ojos de aquel niño desnudo, rodeado de nada, inmerso en el desconsuelo de un mundo indiferente y cruel."
La Linterna
"De repente fue consciente de que la cantidad de oxígeno que entraba en sus pulmones era cada vez menor. Le costaba respirar y parecía que las sienes fuesen a explotarle de un momento a otro. Dio unos pocos pasos y chocó contra una superficie pegajosa. Quiso retroceder, pero al hacerlo experimentó la misma sensación a su espalda. Extendió las manos y comprobó que la superficie viscosa lo rodeaba a pocos centímetros de su cuerpo. Sintió un peso sobre la cabeza. Aquella cosa comenzaba a envolverlo, deslizándose por su cara ahogándolo, aprisionando sus brazos, su torso, sus piernas. Quiso gritar pero no puso. Luchó desesperadamente para lograr desprenderse de aquella sustancia. Entonces sus piernas tropezaron con algo."
UN SERVICIO RUTINARIO
"A juzgar por el tiempo que había transcurrido, debían de estar algunos cerca del final y otros iniciando el regreso. Dobló nuevamente el mapa y aproximó el radiotransmisor a su boca:
— Capitán, aquí Mariscal. El sonido de la radio, semejante a un crepitar de papeles arrugados, llegó a sus oídos. Repitió la llamada:
— Capitán, aquí Mariscal. ¿Cómo va todo?
De nuevo el crujir de papeles. Hizo un tercer intento, pero ninguna voz contestó.
— Foucault, Sánchez, el Capitán no responde. Intentad comunicar vosotros con él. Tampoco sus dos compañeros respondieron. Se apresuró hacia la entrada de los respiraderos e introdujo el foco luminoso. Hasta donde alcanzaba el haz de luz no observó nada anormal. Reintentó la comunicación de sus compañeros de túnel sin éxito. No escuchaba ninguna voz a través de la radio."
Algo para recordar
"No eran más que imágenes congeladas en el tiempo. Y poco a poco, estas imágenes fueron confundiéndose con los sonidos de la ciudad, el ronroneo de los motores, el deslizamiento de los neumáticos sobre el asfalto, algún claxon, el chirriar de un vehículo frenando bruscamente intentando evitar, sin lograrlo, el impacto contra el cuerpo de la mujer que cruza sin percibir que el semáforo ha cambiado a rojo unos segundos antes. Sobre el estupor y los gritos de socorro de los demás peatones sobrevuela, invisible, un último pensamiento, un último sueño que se eleva sobre los tejados y las azoteas de la ciudad, buscando el cielo, confundiéndose con él: "¿Pensará en mí alguna vez?"."
Carta a un Padre
"Debía, por primera vez en su vida, elegir entre aquellos cuatro recorridos que ahora se mostraban ante sus ojos. Realmente estaba confundida. Nadie le había explicado que alguna vez se encontraría en tal situación y nadie, tampoco, le había enseñado a tener fe en si misma y a tomar sus propias decisiones guiada por el instinto. Entregada como estaba a la difícil tarea de resolver el dilema, no reparó en un anciano que se aproximaba. Aquel hombre era un gran zapatero, todo un artista confeccionando calzado. La joven le preguntó si sabría ofrecerle un consejo, si podría ayudarla a elegir entre los cuatro senderos. El zapatero buscó entonces dentro de su zurrón y extrayendo unos zapatos que, según dijo,eran mágicos, se los ofreció. En el momento en que se los calzara éstos le otorgarían el conocimiento más preciado, el que ella más ansiaba entre todos los conocimientos."
El Maestro
"El maestro entraba en clase cada mañana con sus gruesas gafas oscuras que ocultaban un defecto en su ojo derecho, el cual parecía no llevarse demasiado bien con su hermano el izquierdo, ya que nunca estaban de acuerdo en la dirección que debían tomar, dirigiéndose uno a babor mientras el otro lo hacía a estribor.
Sus ropas oscuras y algo raídas no parecían las más adecuadas para imponer el respeto necesario a un total de treinta y seis alumnos de edades comprendidas entre los once y trece años que, sin embargo, nos levantábamos como movidos por un resorte cada vez que su triste y lóbrega estampa atravesaba el umbral de la puerta."
Océanos
"Miles, millones, infinitos instantes se funden en uno sólo, en sucesión constante. Pero únicamente son eso: instantes. Un instante sólo se precisa para crear la vida. Un instante sólo y comenzamos a respirar. Un instante sólo y dos miradas se cruzan. Un instante sólo y la palabra amor nos enamora. Un instante sólo y la palabra adiós nos rompe el alma. Un instante basta para matar. Un instante sólo, para morir. Un instante, en fin, para olvidar."
Una curiosa coincidencia
"Ahora no recuerdo si fue a causa del cansancio producido por la tensión acumulada durante estos últimos cinco meses, o el sopor que me causaba el sonido de su respiración, irregular aunque suave, mientras dormitaba por efecto de los calmantes. El caso es que sin darme cuenta me encontré en medio de una neblina espesa, muy blanca, que me envolvía y acariciaba mientras caminaba, o mejor dicho, me desplazaba ingrávido, sin peso, a través de ella. Y de pronto, de entre la bruma surgió él, frente a mí."
La mujer uniformada de verde
"La calle estaba a oscuras. Únicamente la tenue luz de una temblorosa bombilla, mecida por el viento húmedo de aquella noche lluviosa, iluminaba débilmente la silueta de una mujer que apresuradamente caminaba hacia el viejo edificio levantado al final de la calle. Sus pasos resonaban en el asfalto, dejando tras de si un eco rítmico y solitario. Se detuvo ante el portal y sacó un manojo de llaves tintineantes. Mecánicamente, casi sin mirar, eligió una de ellas, introduciéndola en la cerradura y, empujando la pesada puerta, entró. Apretó el interruptor y una luz amarillenta la iluminó. Era una mujer de mediana estatura y estilizada figura. Su pelo oscuro, recogido sobre la nuca, hacía resaltar sus facciones perfectas y sus bellos ojos negros. Vestía un uniforme de color verde y zapatos negros de escaso tacón."
El Espejo
"Al verme reflejada en el espejo, un sorprendente detalle llamó mi atención. Nuevamente algo insólito estaba sucediendo. Casi había olvidado la angustiosa experiencia sufrida unas horas antes, sin embargo, esta vez la situación no era la misma. Advertí algo extraño en la expresión de asombro que encontré en ni rostro... Sí, era yo misma, pero... ¡Mis movimientos no respondían a los que observaba en el espejo! El terror se apoderó de esas facciones que, por primera vez, sentí no ser realmente las mías. Instintivamente, como movida por un extraño resorte activado desde algún oscuro lugar de mi subconsciente, levanté las manos a la altura de los ojos. —¡Mis manos! ¡Dios Santo! — grité sin poder contenerme. ¿Qué les había sucedido? Apenas quedaba una fina y arrugada piel aferrándose a las falanges, a las articulaciones, las cuales se mostraban ante mis ojos con todo detalle, casi desnudas. Sin embargo, no era esa la imagen que el cristal reflejaba."
La niña bosque
"A Paula también le gusta crear cosas bonitas, y de donde no había más que un montón de hilos de colores, saca una lagartija, una pulsera o un collar. Y es que Paula es un poco brujita y si no lo creéis no tenéis más que estar un ratito con ella y sabréis de lo que os hablo. Mas a los que aún no la conocéis os la voy a describir con el fin de que, si pasara a vuestro lado, no la confundáis con una pequeña hada, con un petirrojo, con un arroyo, con un soplo de brisa o con un animalito del bosque, por poner algunos ejemplos de lo que bien os pudiera suceder; y sepáis que se trata de ella, de Paula, la Niña Bosque."
Salpicada de luna llena
"Salpicada de luna llena... llena de olvidados senderos que a mi memoria llaman... llaman voces suspirando mi nombre y cada letra se convierte en una nota... nota mi corazón la caricia tenue de lo que no se nombra, el suave contacto de los sentimientos vertiéndose en el fondo del alma... alma que vuelas y te confundes entre los rayos de sol que, atravesando el verde laberinto del bosque, descienden hasta el suelo... suelo caminar dormida entre sueños buscando algo que nunca encuentro... encuentro absurdo pensar que todo acaba cuando la realidad es que siempre comienza... comienza a cerrarse el círculo cuyo trazo dibujó el tiempo..."
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