María Jota Hernández

No soy la cantante

Saudade

Gracias, amor, por los momentos vividos.

 
 

Saudade de lo que no pudo ser

Melancolía de lo que nunca fue

Dejo escapar los famélicos sueños

Y abro la puerta de la jaula soñada

Y tu no presencia es tan flaca

como la sombra que me acompañaba

cuando conmigo caminabas

en pos de un destino baldío.

 

Esa línea quebrada de la que hablabas

esa línea frágil sobre la que,

tanto yo como tú, andabas

rota y cosida tantas mil veces…

es costura estallada

sólo con respirar

y abrir los brazos.

 

Sabemos que amar no es conformarse

Que amar es volar y conquistar el aire

Hablar por boca de ambos

Mirarnos con mirada amable

dentro de y con los ojos del otro

No arañar el suelo buscando migajas

No gritar en un pozo viciado y sin fondo.

 

Por eso, y a pesar de esta saudade

Por eso, y porque merecemos la vida

es este adiós, es este olvido

para poder reencontrarnos en otro futuro

para lograr recordarte sin amargura y sin duelo

para entender este amor en algún otro

espacio

tiempo

recodo

y empedrado del camino.

 
Gracias, amor, por los momentos vividos.
 
©María José Hernández Hernández
 
 

5 Comentarios

  1. Carlos Asorey Brey

    3 junio, 2017 at 9:45 am

    Gracias a ti también.
    Inolvidables.

  2. ¡Precioso Mari Jota!
    Muchas gracias por este regalo que nos haces compartiendo tus sentimientos, al mismo tiempo siento que mimas las palabras con tanto esmero y delicadeza.

    Es una experiencia muy bella leerte.
    Un abrazo con mucho agradecimiento

    Mari Cruz

  3. Jesús Pérez Polo

    31 mayo, 2017 at 7:22 am

    Precioso, emotivo. Rezuma amor y recuerdo grato, sin que ello pare la vida.
    Esperanza en el reencuentro. ¿Dónde?, ¿cómo?, no importa
    Que suerte tiene aquel a quien se lo dedicas, me alegro por él.

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