Río

Misterio errante somos.
Destino incierto.

Ligados,
desde el nacimiento,
a alcanzar
la sola paradoja
de nuestro propio encuentro.

Vinimos sabiendo
lo que vamos olvidando…,
viviendo.

Y entre el azar
y la contradicción
del tiempo,
primero flotamos,
después surgimos,
perdidos llegamos
y fluyendo
nos derramamos.

Pero,
aunque lo desconozcamos,
sabemos,
siempre,
hacia dónde vamos.