María Jota Hernández

No soy la cantante

Treinta y tres versos

 

Tifón y arena soy

Sumida en mis propios sueños

Dúctil y espesa

Aérea y despierta

Flechada hacia el norte

Feroz y serena

 

En tránsito

Quieta

 

Tras de mí

semillas y surcos

Nudos en la tierra

 

Frente a mí

las dunas

el trigo y el cierzo

 

Punto de inflexión soy

Cadena de ensamblaje

 

Mañana fue hoy

Yo así lo quiero

El ayer será mañana

sin más y sin ningún duelo

 

No estaré

pero seguiré siendo

No seré

mas seguiré estando

 

¿Quién soy?

Soy tú

Soy yo

Aquella y el otro

Tu espalda

Su pecho

Sus sombras y huecos

 

Mil reflejos

y treinta y tres versos.

 
 
©María José Hernández Hernández
 
 

6 Comentarios

  1. Jesús Pérez Polo

    25 mayo, 2017 at 2:15 pm

    Sensible, me sigue gustando tu poesía

  2. Carlos Asorey Brey

    25 mayo, 2017 at 9:07 am

    Los he contado.
    Dos veces: hacia abajo y hacia arriba.
    Treinta y tres.
    Me encantan.
    Y sigo admirando
    esa facilidad natural que tienes para tejerlos.

    • Mira que eres desconfiado… Jajajajaja. Yo también los conté, varias veces, hacia abajo y hacia arriba. Primero eran menos pero ya sabes cómo funciona ésto: los versos se multiplican solos y llegando a treinta y dos dijeron: ¡Apaga y vámonos! Y así se quedó el poema. Yo me limito a escribirlos pero ellos son los que mandan. 😉

  3. Muchas gracias María José:
    Tu forma de escribir que aúna lo etéreo, con lo real, que es capaz de percibir en lo sutil y al mismo tiempo ponerlo en la tierra me encanta.

    Un abrazo agradecido

    Mari Cruz Domínguez

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