María Jota Hernández

No soy la cantante

Vinimos

 
Vinimos para quedarnos
Mas de uno en uno
nos vamos marchando
 
Antes y después
y nosotros en medio
vivimos la gran mentira
del miedo
 
Aprendemos el llanto
de lo innombrable
y algunos marchan
sin haber siquiera vivido
 
Tan sólo nos redimen
las caricias
y el fuego
mientras
entrelazados
buscamos el centro
 
Círculos viajando
al origen
Y al encontrarnos
–queriéndolo sin querer–
volvemos.
 
 
©María José Hernández Hernández
 
 

3 Comentarios

  1. Jesús Pérez Polo

    20 marzo, 2018 at 1:20 pm

    Precioso, quizá algo triste

    • La poesía tiene el poder curativo que nos permite limpiar con palabras lo enquistado en el alma. Nos permite visualizar las escondidas espinas que vida tras vida nos continúan sangrando. Cada poema es una cauterización y un suspiro liberador que nos permite andar un poco mas libres en esta tela de araña que vida tras vida nos atrapa. Quiero creer que cada vez un poco menos atrapados. Que cada vez un poco más libres. Y cada vez un poco más nosotros.
      Una vez más, gracias, Jesús, por prestarme tu mirada de amable lector.

      • Tienes razón, aunque la vida te endurezca el corazón, siempre tenemos que conservar la ternura del alma y, esta, se plasma en la poesía

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

*

Centro de preferencias de privacidad

Necessary

Advertising

Analytics

Other

A %d blogueros les gusta esto: