Bienvenidos a la web de “Salpicada de Luna Llena”, un libro de doce relatos por María José Hernández.

Salpicada de luna llena es un conjunto de doce relatos breves e independientes entre sí. No existe hilo conductor (ya sea temático o expresivo que los unifique) siendo este aspecto uno de los mayores aciertos de la obra pues su autora emplea varios y diversos recursos literarios, y maneja adecuadamente la intriga y el suspense –como prueba el relato La linterna, ganador del Premio Platero 2007 de Naciones Unidas en Ginebra– que no desmerecería la pluma de Edgar Allan Poe. Las descripciones de los distintos escenarios y ambientes sumergen al lector en la atmósfera de cada narración. Siempre con términos bien escogidos para expresar conceptos, porque la escritura de María José es correctísima, con una gran riqueza de vocabulario que solamente leemos en los grandes escritores y un estilo muy personal y atractivo. El ritmo narrativo es bueno, fluido. Un ejemplo perfecto lo encontramos en Algo para recordar, donde se produce un acertado cambio de ritmo que acelera la acción precipitándonos hacia el final. Encontraremos también algún relato cercano al género ensayístico, donde emerge un tono más reflexivo.

Helena de Llanos. Editorial Éride.

Tal es el caso de Océanos, breve reflexión filosófica de una gran profundidad, que junto con Salpicada de luna llena, relato que da título a la colección, y siendo ambos bellísimos poemas en prosa, no tanto pretenden contarnos cosas como transmitirnos ideas, plantar en el corazón del lector el germen de algo. Una visión que tiene mucho de existencialista y no poco de panteísta. Ensayos filosóficos sobre la vida, la muerte, el presente y el más allá que nos inducen a reflexionar, los encontramos tanto en el relato Un servicio rutinario como en Una curiosa coincidencia Parece mentira como en tan pocas líneas puedan decirse tantas cosas…

Por todo lo dicho y aunque algunos de los relatos que hallamos en esta colección no pueden considerarse del todo cuentos, narrativa, según lo que por ésta entendía el profesor Anderson Imbert en su “Historia de la Literatura hispanoamericana”, hablando de los vanguardistas de los años veinte del ya pasado siglo XX, lo cierto es que la lectura de Salpicada de luna llena hace que nos demos cuenta de que el género cuento no nos ha abandonado todavía. Que María José Hernández escribe relatos profundos y muy bellos.

Juan Pablo Ortega (Premio Planeta de Novela y Premio Doncel de Cuentos)

En las páginas de esta obra se ponen de manifiesto la exquisita sensibilidad de la autora, su prodigiosa imaginación, junto con su estilo, desenvuelto y seguro, y su indiscutible talento para crear situaciones e hilvanar imprevistos acontecimientos, resolviendo con soltura y maestría los misteriosos laberintos que dejan perplejo al lector. Y, como sucede con los buenos libros, éste de María José Hernandez cumple las normas de rigor: se abre con expectación y se cierra con provecho.

Miguel Hernández

La autora con gran dominio de los medios estilísticos, hace tambalearse nuestra realidad (conmocionándonos, sorprendiéndonos), envolviendo y atrapando al lector en un juego de horror del que no puede escapar. En definitiva, todo un conjunto de virtudes y buen gusto innato, que hacen que su autora haya recibido muy merecidamente este premio.

William Spindler (Jurado Premio Platero)

Gracias a Juan Pablo Ortega, a Helena de Llanos, a Miguel Hernández y a William Spindler,  entre otros, por sus palabras, que en forma de extracto he recogido con el fin de presentaros mi obra. Palabras con las que generosamente compartieron conmigo la presentación en sociedad y puesta de largo de ésta la que fue mi primer obra, “Salpicada de luna llena”, en diferentes lugares tanto dentro de la península como de las bellísimas islas canarias, desde el Ateneo de Madrid hasta el Palacio de Salazar en Santa Cruz de la Palma, pasando por librerías y centros culturales que con enorme cariño me abrieron sus puertas. Sólo tengo, desde aquí, sentimientos de agradecimiento y reconocimiento para todos ellos.

 

María José Hernández Hernández